Huacachina: romántica y adrenalínica

Romántica o adrenalítica, el único Oasis de América, vuelve a consolidarse como destino turístico.

El sol quema desde muy temprano en el desierto de Ica. Por eso, encontrar en medio de un dilatado desierto un oasis verde esmeralda con vegetación abundante y unas bellas construcciones de mediados de siglo se hace, simplemente, delicioso.

A sólo unos minutos de la ciudad de Ica, la Huacachina dibuja un paisaje de ensueño, que bien puede convertirse en un paraje romántico este 14 o ser paso obligado en las próximas semanas durante las fiestas de El Carmen, en Chincha, o la Vendimia, en la ciudad Ica, de la cual se encuentra a sólo 10 minutos.

El sol arde pero no bajo las sombras de las palmeras, eucaliptos y guarangos que rodean la laguna, tampoco bajo sus refrescantes aguas no tan profundas que alguna vez se hicieron famosas por sus propiedades curativas, y que esconden, bajo la turbiedad de sus minerales, el misticismo de dos leyendas.

La primera cuenta que una ñusta de ojos verdes y cabellos negros se refugió entre los cerros cercanos de su natal Tacaraca para llorar la muerte de su amado, Ajall Kriña, un guerrero incaico caído en combate. Se dice que sus lágrimas, las que derramó hasta la muerte, llenaron una laguna del color de sus ojos. Muchos visitantes aseguran que aún la escuchan llorar cuando la noche es silenciosa.

Pero hay otra historia igual de trágica en la cual una princesa cavó un pozo a los pies de un algarrobo, para llorar un amor imposible. Un día ese hoyo se llenó de agua y ella se sumergió desnuda, pero al salir y mientras se peinaba vio a través de su espejo que un hombre, tal vez un cazador perdido, se le acercaba con deseo. Ella se cubrió con una sábana y se echó a correr pero tropezó y soltó el espejo, que por encanto se convirtió en la laguna y ella, al morir ahogada, se transformó en sirena.

Hasta hace unos años, los pobladores aseguraban que cada cierto tiempo se ahogaba un varón en la Huacachina por venganza de la princesa. Lo cierto es que la laguna está formada por corrientes subterráneas que afloran constantemente y que no fue una princesa inca sino una visitante italiana la que, a fines del siglo XIX, puso en valor este lugar, al difundir las propiedades medicinales de sus aguas.

Es justamente esta característica la que hizo que desde las primeras décadas del siglo XX, la elite peruana convirtiera este rincón del desierto en un exclusivo balneario, con residencias y hoteles de lujo y un malecón que hoy sigue deslumbrando bajo la bella iluminación nocturna que instalaron hace pocos años.

Es mucho lo que se uno se puede enterar en los hospedajes y comercios que hoy han creado su propia fauna de turistas alrededor de la laguna. Una pareja de canadienses ha elegido este lugar para que su luna de miel se quede grabada en los atardeceres naranjas de sus médanos.

Después de un paseo en bote se sientan en un restaurante del malecón para tomar unas copas de vino. El dueño del local, los convencerá más adelante para que degusten pisco de su propia cosecha.

A diferencia de aquellos románticos, la mayoría de visitantes espera a que baje el sol para subir a pie o en los carros tubulares (que cuestan unos 10 dólares por persona) hasta alguna cima cercana para deslizarse en una tabla sobre la arena (sandboard) o practicar motocross.

Estos deportes de aventura son los que han convertido a la Huacachina en un envidiado destino para pruebas nacionales e internacionales, e incluso cada una de sus dunas lleva nombre propio (La Catedral, Santiaguillo, Saraja y Orovilca son algunas de ellas).

Las noches también sacan a flote a otro grupo de turistas que con instrumento musical en mano va marcando un ambiente de fiesta que, sin embargo, no perturba la solemnidad de la noche. También hay discotecas y hospedajes de todo precio a sólo unas cuadras, aunque si lo prefiere, puede acampar frente a la laguna. En realidad no hay una sola excusa para no quedarse a pasar la noche en la Huacachina y aprovechar la nueva mañana para hacer trekking, darse un chapuzón en alguna piscina (casi todos los hoteles tienen una) o lanzarse sobre la arena si no lo hizo el día anterior.

Cómo llegar

Ica se encuentra a 4 horas (325 Km.) de Lima. Los ómnibus de Soyus y Flores salen a Ica cada diez minutos (el pasaje cuesta un promedio de 15 soles). Al llegar a Ica, tomar un taxi a la Huacachina (cuesta entre 5 y 10 soles).

Otros lugares para conocer

Museo Regional de Ica.Alberga una rica colección de piezas, donde destacan los fardos funerarios y telares Paracas, cráneos trepanados y cabezas deformes.

Bodegas Vitivinícolas. Ica es afamada por sus vinos y piscos. Puede asistir a las bodegas Vista Alegre, Tacama u Ocucaje y además de algunas bodegas artesanales.

Cachiche. Afamado pueblo ubicado a 4 Km. de Ica, conocido desde siglos pasados por sus brujas, que curaban todos los daños y males en la creencia popular.

Otros: Si antes de llegar a Ica puedepasar por Chincha (a 194 Km. al sur de Lima) no deje de visitar El Carmen, donde apreciará lo mejor de la cultura afro-peruana y la Hacienda San José. También puede seguir el viaje por Nazca, y si le interesa el mar, le recomendamos darse un chapuzón en Lomas o en las playas de Marcona, al sur de Ica.

Publicado en el diario Expreso, Lima, 2009.

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