Sólo Dios sabe: Morir para controlar la vida

Un road movie casi inicial prometía un desenlace de mejor gusto que el utilizado por Carlos Bolado para fundir dos culturas que, aunque similares, insistieron por permanecer distantes. La soltura de la brasilera Dolores (Alice Braga) refrescó una historia que de la mitad para adelante parecía asfixiar por sus vericuetos místicos que se esforzaron por tomar protagonismo (aunque la búsqueda en el pasado de la identidad presente tuvo buenos momentos).

En algún momento la historia no encontraba la fórmula para desencadenarse y es allí donde el melodrama (al peor estilo mexicano) llegó al rescate, haciendo uso, además, y gratuitamente, de viejos y cercanos referentes fílmicos. Uno de ellos, aunque no el más evidente, tomado de Haut le coeurs, es el momento en que Dolores debe decidir entre preservar su linaje sacrificándose ella misma o vivir con el dolor de haber matado al feto que lleva en su vientre (aun cuando se suponía infértil). El telón de fondo, sin embargo, sobre el papel de la suerte y los hechos que se inmiscuyen entorpeciendo o imponiéndose a las decisiones, es un tema que está cada vez más presente en los fotogramas contemporáneos.

Publicado en la revista Butaca Sanmarquina, 2006. 

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