Nuevas aventuras de monsieur Pignon (Novia por compromiso)

Ya tenemos Francois Pignon para los siete días de la semana. El personaje bonachón, no tan guapo y especialista en complicar (sin querer) la vida de los demás, creado por Francis Veber, dejó atrás el fresco recuerdo de El Closet (del mismo director y a cargo de Daniel Auteuil) para reaparecer en la deliciosa comedia Novia por Compromiso (2006), esta vez muy bien interpretado por Gad Elmaleh, de origen marroquí, y estimulado por la sensualidad de Alice Taglioni.

De una estructura simple, Veber no pierde oportunidad para burlarse finamente de sus personajes durante los 85 minutos del filme. Esta vez Pignon es el valet parking de un edificio de lujo (ubicado frente a la torre Eiffel) que vive con un compañero de trabajo y está enamorado desde la infancia de su mejor y única amiga. Su vida se verá en problemas y a la vez resuelta cuando aparece por accidente en la fotografía de un paparazzi concentrado en la discusión de un exitoso empresario (Daniel Auteuil haciendo no tan motivado el papel de Pierre Levasseur) y su top model amante, Elena (la deslumbrante Alice), a plena luz del día (un detalle: la relación entre un ‘presidente’ de directorio y una modelo no es nueva en Francia).

Para salvar su millonario matrimonio, Levasseur y su abogado inventan un romance entre ella y Pignon y arman un show para la prensa que incluye la convivencia de ambos. La historia sigue enredándose pero con simplicidad, sin perder la dirección estilística y sin descuidar a los personajes secundarios, como la esposa de Levasseur, Christine (que muestra una elegante astucia en los pocos minutos que aparece), los cálidos progenitores de Pignon: su padre es coleccionista de sacacorchos y su madre confía en que su hijo “puede tener a las mujeres que quiera”, o el despistado e hipocondríaco médico de la familia.

Incluso algunos se roban el protagonismo, como el abogado de Levasseur, astuto, calculador y noble a la vez y muy lleno de energía. Pero a diferencia de otros trabajos de Veber, Novia por Compromiso está cargada de sensualidad, se siente una omnipresencia de Elena (Taglioni) incluso cuando no aparece en pantalla. Un punto a favor es que además de belleza, la modelo desprende mucha simpatía y no muestra ninguna dificultad para la actuación.

Otra fortaleza fílmica de esta comedia, que hace respirar a la cartelera limeña con diálogos inteligentes y situaciones hilarantes, es que no es pretenciosa y se concentra en mostrar situaciones sin perderse en detalles innecesarios y sin perder el ritmo. No necesita situaciones extravagantes o grotescas para hacer reír a carcajadas, su humor es refinado sin caer en lo difícil, Veber hace reír con facilidad pero sobre todo sabe conservar el buen humor del espectador hasta después de acabada la película.

No se le puede criticar su habilidad para hacer hasta de las situaciones más serias o absurdas una excusa para reír e ironizar de la vida, para burlarse hasta de sí mismo, pero sí es visible, en cambio, que se ha rezagado en cuestiones técnicas (quizás por su condición de escritor), el lenguaje cinematográfico es flojo y la fotografía muy limitada (televisiva, novelera), pese a algunos buenos planos. Es cierto que en una comedia no hace falta hacer gala de fotogramas magistrales pero un mejor cuidado en este aspecto podría reforzar algunas situaciones, aunque felizmente esta vez no fue indispensable.

Para resumir, Novia por Compromiso no es sólo una excusa para apreciar las particularidades de la buena comedia francesa (más aun, veberiana), que no deja de poner en la pantalla grande –pese a que en las salas peruanas aparecen con retraso o simplemente no aparecen– creativos argumentos, diálogos bien pensados y actuaciones sobresalientes, sino para comprobar que el fino humor no tiene por qué ser aburrido, todo lo contrario, esta comedia, además de alejarnos de la flojera mental del “deja vu”, podría ser de lejos la película más divertida que se ha visto en los cines peruanos en el último año. Ojalá Veber vuelva a sorprendernos con un Francois Pignon cada vez más actual y nuevas historias atrayentes.

Publicado en el blog También los cinerastas empezaron pequeños, 2009.

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