Mezcal: Todos los caminos embriagan

¿Hacia dónde se dirigen esas almas que como fantasmas se deslizan en el anonimato pero que no por eso sienten menos dolor u odio? Al Pariàn, diría el director Ignacio Ortiz, quién sin remordimientos conducirá a todos sus personajes (no importa cómo) a la cantina El farolito para que con “un vasito” de mezcal (licor mexicano) –que nunca pagan– disuelvan la carga que les da ese andar cansado.

Las escenas se desordenan y por momentos se revisten de una lógica onírica con imágenes más bien fúnebres y rostros nunca felices. La amargura y la opacidad de la soledad, la traición, la venganza, el conformismo pasivo, aparecen como retazos sueltos, como piezas de diferentes rincones que confluyen en un confuso pueblo sin forma. Al final todo parece tener sentido sólo en la embriaguez sin resaca de los decadentes personajes.

Publicado en la revista Butaca Sanmarquina, 2006.

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